viernes, 31 de octubre de 2008



Juanes enamoró con un buen raticoLos ritmos colombianos, como el vallenato obligaban a los asistentes a dejar sus asientos. La noche se volvió cálida.

Foto: Rafael Del Río
31-Octubre-08

Se apagaron las luces y encendió el escenario el de la camisa negra. Los gritos lo recibieron. Seis minutos rebasaban a penas las 21:00 horas. Banderas colombianas se ondearon y la velada comenzó. Una estructura de metal simuló un sol. Sus luces cambiaron de color: verde, morado, rosa, azules. Pero no iluminaron la sonrisa de las tapatías tanto como el carisma de Juanes. “A dios le pido”, abrió la noche. Con guitarra en mano y unos acordes que dejaron ver al rockero que lleva dentro, el colombiano cimbró el recinto. Entre los asistentes había quien ya había repetido la dosis hace dos años. “Yo ya lo había visto en la Plaza de Toros y me encantó, siempre me ha gustado. Ahora pagué más para verlo de cerca” comentó Adriana. Los ritmos colombianos, como el vallenato obligaban a los asistentes a dejar sus asientos. La noche se volvió cálida. “La Paga”, “Otra noche”, “Ámame” y “No creo en el amor” formaron parte del repertorio.La mezcla entre las percusiones y los acordes eléctricos de Juanes no perdonaban, aunque sea mover un poco la cadera, como ocurrió durante la interpretación de “Mala gente”. “Buenas noches Guadalajara, saludos paisanos, gente de Ecuador, Venezuela, esto apenas comienza”. Saludaba a un público que enloquecía cada que Juanes intercambiaba unas palabras. Después vinieron canciones como “Ámame” y “No creo en el amor”. “Hace varios días que no nos veíamos, sólo en algunas fotografías, pero no hay nada mejor que estar aquí” exclamaba el cantante, antes de interpretar el tema “Fotografía”. La melodía hizo que las manos se fueran al cielo y que las gargantas se abrieran para formar parte de un multitudinario coro. Juanes festejó las voces de sus seguidores. “Hemos estado de gira por la República y no habíamos tenido un coro tan cabrón como este. Está de lujo”. Las ocho mil voces se convertían en una sola. La prueba de eso fue “Volverte a ver”. Con el que los enamorados se acurrucaron y las solteras le cantaron a pulmón abierto a su colombiano. “Yo ya estoy enamorado, me he enamorado como cuatro o cinco veces de ustedes aquí hay chicas muy lindas”. Con esas palabras conquistaba el recinto. “Lo que yo siento por ti” fue la pieza que dedicó especialmente a las tapatías. Después el cantautor hizo un llamado a la región de América Latina para reconocerse como hermanos. Con esa petición dio inicio a “Bandera de manos” que contó con el ritmo de los aplausos. Los espectadores tomaron nuevamente sus asientos y se dejaron llevar por los suaves acordes de “Para tu amor”. “Quiero dedicar esta canción a todos los que hacen posible que esto tenga sentido: a ustedes los fans”. Con esta frase en el aire los gritos enardecieron. El éxito, “Me enamora” fue coreado en toda su extensión. La intensidad de las voces superó el sonido de las guitarras. Con el ánimo en el cielo, llegaron “La camisa negra”, y “Odio por amor”. La noche concluyó con “Nada Valgo .

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